El traspaso generacional que viven muchas Veterinarias comienza con la llegada de los herederos a los quehaceres del negocio. ¿Cómo prepararse para esa convivencia?

Escribe Leonardo Glikin

Valentino terminó el secundario. Gabriel y Mónica, sus padres, han coincidido en el mensaje: – "Estudiás o trabajás. Pero no te vas a quedar durmiendo hasta las 10, sin tener ninguna obligación".

Valentino no disfruta del estudio, así que su opción es clara: arma su CV y sale a repartirlo, hasta que finalmente lo llaman para su primer trabajo, repartir volantes… Cuando Gabriel y Mónica se enteran de las condiciones y el pago por ese trabajo, no lo dudan: una cosa es ser estrictos con Valentino, y otra es que se desgaste a cambio de nada.

Por eso, desde el lunes Valentino entrará a trabajar en el negocio familiar.

Ariel y Lucrecia, sus hermanos mayores no han tenido esa oportunidad, sino otras muy diferentes; porque están cursando carreras universitarias y ahora, cada uno se está desarrollando en sus áreas de estudio.

¿Aquí termina la historia? Diríamos que, al revés… empieza.

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